Los átomos hacen acrobacias en el universo. La naturaleza los amalgama efímeramente para tejer cielos, cristales, mieles, pétalos, humanos, nieves, platas, gorriones, estrellas, dunas, fuegos, nieblas y abismos. Los átomos caprichosos huyen de sus órbitas y no dejan de transformar las constelaciones de sustancia que somos y percibimos. Con mi trampa fotónica atrapé la luz de pequeños instantes de quietud y la plasmé en una imagen para que ustedes las puedan ver a través de mis ojos. Les pido que concedan a sus neuronas una siesta y vean estos retazos de luz como imágenes y no como adivinanzas. Aunque si se inquietan por la incertidumbre, la imaginación como aliada puede guiarlos hacia la salida del laberinto.